
Pues una opción es convertirlas en objeto decorativo, como han hecho en el estudio de arquitectura Snarkitchture forrando con ellas las paredes de este dormitorio. Y aún hay más.
La pelotita de ping-pong como elemento ornamental, pudieron haber pensado estos arquitectos.

El resultado lo podéis comprobar en estas fotografías, y si tenéis la suficiente paciencia, un montón de pelotas de ping-pong y mucho pegamento, podéis aplicar la idea en casa. Daniel Arsham tardó un par de meses en realizar la labor de colocación y pegado de las pelotitas. Junto con la gradación hacia tonos más claros según subimos por la pared la acercarnos al tragaluz del techo y un espejo en una pared, la sensación es de un espacio de mayores dimensiones que las reales.

Chiflao..... con mucho tiempo libre
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