
Fuera del habitáculo los jueces comprobaron, cronómetro en la mano, la fiabilidad del intento. Y dentro del cubo de agua, dos auxiliares se mantuvieron durante todo este tiempo junto al aspirante a morirse asfixiado por si hiciera falta su concurso.
De acuerdo con las reglas del «Libro Guinness de los Records», al suizo se le permitió inhalar o hiperventilar oxígeno puro durante treinta minutos antes de iniciar su intento bajo el agua. Después se trata de entrar en medio trance, gastar energías mínimas y poner en marcha un poder de concentración gigantesco. La resistencia estática bajo el agua es objeto de numerosos intentos de récord. Uno de los que lo consiguieron fue el ilusionista norteamericano David Blaine, uno de los reyes del escapismo. El récord actual estaba en posesión del alemán Tom Sietas (17 minutos 28 segundos) logrado en diciembre de 2008 precisamente en Madrid.
La puta...... y yo no consigo abrir los ojos debajo del agua
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